Jornadas TBW: experiencias que transforman la Convivencia
- hace 3 días
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Risas, trabajo en equipo, momentos de silencio reflexivo y conversaciones sinceras marcaron el desarrollo de las Jornadas TBW 2026. Esta experiencia formativa reunió a estudiantes de sexto a noveno grado en torno a un propósito común: fortalecer la convivencia y el liderazgo consciente.
Desde las primeras horas, el ambiente evidenciaba que no sería un día tradicional de clases. Más allá del cambio de escenario, la intención era clara: ofrecer a los jóvenes un espacio para detenerse, pensar y reconocerse como parte activa de una comunidad.
Un enfoque preventivo y humano
Las Jornadas TBW fueron diseñadas como una estrategia preventiva que busca ir al corazón de la vida escolar: las relaciones. A través de actividades experienciales, los estudiantes enfrentaron retos cooperativos y ejercicios de confianza que los llevaron a reflexionar sobre la presión grupal, la exclusión, el impacto de los rumores y la manera en que cada determinación individual influye en el bienestar colectivo.
El recorrido por niveles
La dinámica se adaptó a las necesidades de cada etapa del desarrollo:
Sexto grado: El foco estuvo en la transición a la secundaria y la construcción del sentido de pertenencia. Reconocer emociones y aprender a trabajar en equipo fueron los pilares de su experiencia.
Séptimo grado: Se profundizó en la toma de decisiones responsables y en la influencia, a veces invisible, que el grupo ejerce sobre el individuo.
Octavo grado: Abordó temáticas complejas como el origen de los rumores y las consecuencias de los actos. Los estudiantes identificaron cómo pequeñas acciones pueden transformar significativamente el clima escolar.
Noveno grado: Los retos incluyeron dilemas éticos y experiencias de cooperación real que pusieron a prueba su capacidad de organización y corresponsabilidad. Se trabajó el liderazgo consciente, entendido como la capacidad de influir de manera ética y empática en los demás.
La voz de los protagonistas
Uno de los momentos más significativos ocurrió durante los espacios de cierre. Tras las dinámicas, surgió un silencio reflexivo del que brotaron testimonios que evidencian el impacto de la jornada:
“A veces uno cree que no hacer nada no afecta, pero sí afecta”.
“Hoy me voy con el mensaje claro de que mis decisiones pueden dejar huellas en mis compañeros”.
“Liderar no es mandar; es guiar y acompañar con respeto y empatía”.
“Convivir requiere honestidad, pero sin usarla como una herramienta para herir o decir cosas sin filtro”.
Hacia una práctica consciente
Más que respuestas correctas, se buscó generar preguntas internas: ¿Qué papel juego en mi grupo? ¿Soy espectador o protagonista? ¿Cómo influyen mis actos en los demás? Los resultados fueron inmediatos. Se observó una mayor disposición al diálogo, el reconocimiento de errores y la construcción de compromisos concretos. Cada grado cerró con acuerdos colectivos que reflejan un avance en la conciencia grupal y la responsabilidad compartida.
Las Jornadas TBW demuestran que educar implica crear experiencias significativas. Cuando el aprendizaje trasciende el aula, la convivencia deja de ser una norma escrita y se convierte en una práctica consciente.
Con esta iniciativa, la institución reafirma su compromiso con una formación integral, donde el crecimiento académico se complementa con el desarrollo humano y social. Buscamos que nuestros estudiantes formen relaciones respetuosas y responsables, porque, al final, el verdadero aprendizaje no solo se mide en conocimientos adquiridos, sino en la huella que cada estudiante decide dejar en los demás.
Y tú, ¿qué huella estás dejando hoy en quienes te rodean? ¡Cuéntanos en los comentarios cómo fomentas la convivencia en tu familia y entorno!
Editado por Alejandra Méndez Baquero
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